Desde el momento que empezamos a enseñar, también aprendemos estrategias y modelos educativos, nadie enseña a nadie, todos aprendemos de todos y nuestra labor consiste en brindar las facilidades para que los jóvenes desarrollen habilidades y aptitudes para un desempeño ante las cuestiones cotidianas, laborales y tecnológicas que trae consigo el mundo globalizado.
El viejo esquema de que el maestro lo sabe todo está desechado, solo en las sociedades cerradas se tiene esa idea, nuestro mundo actual, ve al maestro como guía y como un ser humano con virtudes y defectos, pero gracias a la visión de nuestra institución, podemos integrarnos al mundo cambiante y obtener de la tecnología ventajas para tener estrategias y conocimientos actualizados.
Tener también sensibilidad para conocer nuestro entorno, analizar las características de nuestros alumnos y poder en determinado momento aplicar las estrategias para aumentar sus aptitudes y virtudes y para reforzar en donde tienen debilidades.
Dar interés a los alumnos en investigaciones, crear la duda en ellos y enseñarlos a encontrar información precisa y exacta, hacerlos que lean cosas de interés, que les forme no solo el intelécto, también su parte humana y que sientan la necesidad de servir a su comunidad. Ser tolerantes con ellos, buscar que colaboren entre ellos y que sepan que todos podemos aprender de todos, inculcar en ellos la equidad, la justicia y la competitividad.
Nuestra labor es ardua, delicada y es una base para crear un mundo mejor, depende de nosotros el futuro de muchos jóvenes y ver nuestros errores con vías a mejorar es una de las principales labores como docentes, tener humanidad, valores y ética es el segundo rubro que debemos tomar en cuenta y saber que no somos los que mandamos en el aula, somos dirigentes y tenemos que buscar la manera de enamorar a nuestros alumnos para que busquen el conocimiento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario